lunes 6 de octubre de 2008

Se me acaba el tiempo

Se me acaban las ganas, la paciencia, las ideas, el tiempo y el té… no queda nada para que se termine el año y aún así siento que la fecha está increíblemente lejos… Quiero que me digan que pasé a cuarto, buscar pega, juntar plata e irme de vacaciones…

Que me perdone Shakespeare, pero lo estoy odiando un rato… pero no es su culpa, Sir… tampoco es culpa del profe… quizás sea culpa mía, pero prefiero pensar que la culpa es de las cosas que faltan… si tuviese ganas, paciencia, ideas, tiempo y té, haría un trabajo maravilloso… no es mi culpa que no haya ganas, ni paciencia, ni ideas, ni tiempo, ni té…

Y faltan otras cosas también… se acabaron los cereales y se acabo la decencia… pues no siento vergüenza alguna al estar publicando una segunda entrada en menos de 24 horas… menos de 12 incluso… menos de 6, no… menos de 3 horas, en realidad… cuando debería estar escribiendo un lindo ensayo acerca de las transformations en “A Midsummer Night’s Dream” …no queda decencia… ¡Qué pena!

…Pero queda sal… frente a mi está ese magnífico salero de 125 g que lleva casi ocho meses haciendo que mi cabecita se llene de recuerdos. Recuerdos que alborotan la tranquilidad vertiginosa en la que mantiene suspendida la dilección, con sólo mirar el salero…

Bueno, algo me queda… queda sal, recuerdos, dilección para rato y mucho por escribir… ya llegarán las ganas, la paciencia, las ideas y el té (el tiempo no, porque él no perdona la falta de espíritu y avanza sin mirar atrás) y me sentiré feliz, aunque la sal no me sirva para ninguna de esas cosas…

.

3 se han pronunciado:

joAco dijo...

creo que más que decencia, falta coherencia. No entendí una goma de lo que quisistes decir.

Puede que sea el poco tiempo entre post y post, puede que sea el cansancio y Shekspier, o puede ser que yo no sea el destinatario final de este texto.

Lo mismo da, es bueno que esté activa en su blog.

N de Nico dijo...

Paradójico es que la sal termine por endulzar la vida y que el vértigo se conjugue con la tranquilidad . . .

¿Cual será la fuente que se da el trabajo de alquimista y termina por darle armonía a la incoherencia?

Sé que tienes la respuesta, y sé además que la tienes guardada en esos 125 g. de sal que adornan tu pieza, sé que está mimetizada con tu cansancio intelectual en esta agónica entrada y sé que se encuentra conmigo . . . ¿por que?

bueno, porque ahora todo calza :)


Apoyo moral Anchubou!

zorro dijo...

Te felicito por tu blogger. Zorro