domingo 25 de mayo de 2008

Me & I


Y es que no hay nada mejor que una buena conversación con uno mismo si lo que se quiere es aclarar la cabeza… Ahora los dejo con un par de certezas:

Lo que tengo:
- Unas ganas increíbles de gastar todo lo que queda de dinero en mi celular. Pero me controlaré, ¡me controlaré!
- Los pies fríos.
- Un gato gordo y peludo durmiendo en mi cama.
- Una gatita hermosísima durmiendo en mi clóset.
- Una idea perfecta para el día de mañana… esperando ser comunicada y aprobada.
- Sueño.
- Una llamada perdida y anónima en mi celular… espero no sea el tipo de las preguntas raras de nuevo…
- Mi Universidad en toma.
- Una canción en el WMP que se viene repitiendo como hace media hora y aún no me aburre.

Lo que no:
- Ganas de tomar (tuve suficiente con la noche del viernes)
- Un diccionario electrónico… que si lo compro en Chile me costaría casi 200 lucas.
- Posibilidades de viajar a Chiloé este mes.
- Una pieza ordenada.
- Hábitos saludables.
- Paciencia.

Lo que sé:
- Usar lentes le ha hecho bien a mis ojos.
- Esa canción definitivamente me gusta y esa parte es mi favorita.
- Mis audífonos nuevos son los mejores de la vida.
- Es tanto-tanto.
- Necesito un antivirus compatible con Windows Vista.
- El cover de la canción también es buenísimo.
- El cumpleaños de mi hermano estuvo inmejorable.
- Dije y escuché más de lo que debería en el mismo.
- Fueron muchas Caipirinhas.
- La Carola se ganaría el premio a la mejor cuñada de existir los “Vale Awards”.
- Es muy tarde y tengo que ir a dormir.

Lo que quiero:
- A ustedes (bien saben quienes son)
- Vacaciones de invierno para irme a… ya se verá…
- Ese diccionario…
- Leche tibia con vainilla en mi tazón con tigre.
- [Censurado]


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sábado 17 de mayo de 2008

"Te lo dije"

Sábado en la tarde, el teléfono taciturno y ningún contacto online en Messenger. El panorama no varía mucho de un fin de semana otro desde hace meses. Llevo dos días en pijama y encerrada en mi casa, el café con leche que tengo en frente se enfría y se cubre con una capa de nata, ya no lo beberé, desde pequeña me ha dado asco esa cosa.

Me pongo de pie y miro por la ventana, afuera el mundo se ve frío… una señora camina de la mano con un niño que intuyo debe ser su hijo, ella va mucho más adelante, el niño da pasitos cortitos y rápidos para seguirle el ritmo a su madre, él luce pequeñísimo y la gruesa parka que viste no hace sino hacerlo parecer más pequeñito. Acá dentro también está frío y sólo el olor a ropa planchada que despide mi ropa me sugiere que estoy demasiado cerca de la estufa.

“Perderás a todos tus amigos si sigues así”, dijo mi abuelo una de las últimas veces que hablé con él. Yo no le creí, obviamente, pues cuando uno cree estar haciendo las cosas bien las palabras de los demás jamás son tomadas en cuenta. Y yo estaba haciendo las cosas bien, aún no entiendo porqué si yo sólo intentaba hacer las cosas de la mejor manera éstas salieron tan desastrosamente mal.

Retrocedo de espaldas, choco la mesita con ruedas y el café se cae, hay café con leche en mis pantuflas y por todas partes en realidad, se ha quebrado el tazón que me regaló Ella para el día de la amistad dos años atrás. Miro hacia el piso y ahí están los fragmentos de loza, la asociación con la realidad resulta inevitable y dolorosa, mi cara y la de Ella en dos fragmentos separados, más allá se aprecia, en parte, el corazón que adornaba la superficie del tazón. No me lamento mayormente, en algún momento tenía que pasar, de todas maneras era ridículo que siguiera usándolo. Esa amistad y todo lo que vino después se quebró muchísimo antes que el tazón y no fui yo quién “la botó de la mesa”.

Mientras busco los implementos necesarios para limpiar las consecuencias del accidente, trato de recordar en detalle como eran los fines de semana el año pasado. A esta hora el teléfono no paraba de sonar, yo me preparaba para ir al supermercado o darme una ducha, o si no para ir al supermercado y luego darme una ducha. La lista de canciones en el reproductor de música del computador era interminable y mi entusiasmo se olía desde abajo del edificio.

Por respeto a la humanidad que en algún momento poseí, decido bañarme. Busco algo para ponerme después y me percato de que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que compré ropa, sin Ella insistiendo en que cada temporada hay algún “Must” que debo comprar, ir de compras no resulta tan llamativo. La cara que refleja el espejo no es la mejor, definitivamente. El pelo grasoso y pegado a las sienes tampoco ayuda mucho, menos la pintura de mis uñas descascarándose.

El agua de la ducha cae sobre mí y yo pretendo ser redimida. Cierro los ojos y no hago sino recordar más palabras de mi abuelo: “Esas personas te querían”, me dijo la última vez que el teléfono de mi casa tuvo propósitos realmente comunicativos, esa fue la última vez que escuché la voz de alguien a través del auricular. Bueno, como hace dos semanas llamé a un gásfiter, pero eso no cuenta porque él sólo respondió con monosílabos. Definitivamente ya no quedan amigos, la familia no cuenta, pues al único que tuve, prácticamente desde mi nacimiento, fue a mi abuelo. Algo de destino trágico tenía que venir en mis venas, por algo fui la única que salió viva de ese fatal accidente en la carretera. Pero amigos ya no quedan, sólo el psicólogo, pero él no es un amigo real pues sólo me escucha porque le pago para que lo haga y cobra cada vez más caro además. También está el gato que me pide comida por las mañanas, pero sólo viene por su comida y se va, la mayoría de las veces ni siquiera deja que le haga cariño, pero su pelo corto brilla de tal manera cuando la luz pega directamente sobre su regordete cuerpecito que me resulta imposible no seguir alimentándolo. Creo que es de la vecina de arriba.

Siento aún más frío al salir de la ducha, así que me envuelvo bien con la toalla y me paro cerca de la estufa de nuevo, ya no sale olor a ropa planchada, pero si me pongo más cerca saldrá olor a carne asada. Me pongo la ropa que seleccioné hace un rato y al ponerme el chaleco recuerdo que ésta fue la primera pieza de ropa que Ella me quitó estando sobria. Después de un tiempo viviendo juntas, creo que no quedó pieza de ropa invicta ante sus manos. Buenos tiempos aquellos, cuando el tazón que decía “Te quiero mucho, Amiga” nos parecía un gracioso eufemismo y la avalancha de te-lo-dije’s aún no tenía sentido para mi.

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martes 6 de mayo de 2008

Cinco de mayo...

Si alguien me vio, el lunes 5 de mayo a eso de las 10 de la noche, bajando por la línea 4 del metro, sentada en el suelo con la cabeza enterrada en las rodillas y en las orejas un par de audífonos bien encajados y a su vez conectados al pendrive-píldora (=P), que reproducía un disco de Cat Power, podría pensar que mi cumpleaños fue un completo fracaso, pero no fue así…

Soy ahora una mujer de 21 años… ¿madura, responsable y feliz? …la verdad, dejo lo madura para después… responsable siempre he sido (ejem… aunque me pegue mis pastelazos de vez en cuando y aunque mi memoria traiga problemas a veces), pero sí, FELIZ …y sí, con mayúsculas…

Creo éste será uno de esos cumpleaños que uno recuerda hasta viejo, esas cosas que uno le cuenta a los nietos... Claro que como yo he decidido de antemano no tener hijos (primera y necesaria instancia para tener nietos), preferí escribirlo acá.

Todo comenzó el sábado 3, aunque debo decir que el viernes 2 fue un día especialmente rico… Pero el punto es que el sábado celebré mi cumple sólo con la familia… el asado y torta de tres leches fueron la nota alta de la noche, recibí un regalo sencillamente genial y me acosté tardísimo. Luego vino el 4 de mayo… la última media hora de ese día fue pura expectación, me saludaron muchos amigos, fue el momento para decir y escuchar cosas lindas, dibujaron globos para mi (¡gracias Nati!) y me regalaron una canción (ele·i·ene·de·o), que fue el soundtrack de las primeras horas de mi cumpleaños =)

El 5 de mayo, el día del cumpleaños, lo empecé con una sonrisa en la cara… desperté de buenas incluso… cosa bastante rara (entenderán quienes me hayan visto despertar alguna vez), recibí muchas llamadas en la mañana. Mi viaje hacia la U fue gracioso (“Como siempre”, pensarán quienes me hayan escuchado relatar alguna vez mis historias de metro y micro… que ahora incluyen hasta pescadores, pescados y camarones… hahaha), pero fue gracioso, de verdad… en una próxima entrada contaré el porqué. Al llegar a la U y entrar a la sala… atrasada, como siempre hahaha, recibí de inmediato un cálido saludo del Seba =D y así… de a poco me saludaron todos los “hijos de Coty”… Luego, a la hora de almuerzo, una linda sorpresa… una torta con “vela misteriosa” auspiciada por la Dani y la Rose (muy lindo gesto, de verdad), supuestamente la torta era para seis personas, pero finalmente comimos trece y quedó… lo que quedó se lo comió la cumpleañera, obvio… Durante la tarde los mensajes de texto no se hicieron esperar, luego la Jenny me llamó y hasta con la Fafi hablé… “Felíh cumpaño”, me dijo esa cabra chica exquisita…

Luego más clases… y la Coty haciendo alusión a mi comportamiento, cuando no soy “hiperkinética” soy “la mala influencia” hahaha… luego de eso, cine con la Feña… “El Orfanato” vimos. Buena… más que recomendable, vayan a verla…

Después de eso, lo menos “cumpleañístico” del día, el viaje en metro… pero no venía deprimida enterrada en mis rodillas… venía pensando… pensando en que mis cumpleaños son la verdadera celebración del año nuevo para mi… pensando en cómo pueden cambiar las cosas en un año, pensando en cuanto quiero a algunas personas, en mis viejos, mis hermanos, mis cuñadas, en la Jenny, la Cata, la Marce, en los “hijos de Coty”, en la Feña y en la Nati, en nuestros carretes salvajes (hahahaha) y nuestros viajes pasados y futuros, en mis planes y proyectos, en mis sueños, en las cosas que he logrado, en mi novio, en esa canción, en el contrato indefinido que espera ser firmado a fin de mes, en las dos tortas… en mí… en mi estado actual de felicidad tranquila y a veces desbordante, en mis rodillas enterrándose en mi frente… y en “Love & Communication” que sonaba en ese momento en el pendrive…

Al llegar a mi casa mis papás me esperaban con una botella de champaña y un cóctel rico. Mi vecina me regaló mermelada casera de ciruela… ¡Qué rápido pasa el tiempo! –dijo mi mamá, mi papá asintió…

¿Yo? …yo lloraría si fuese de lágrima fácil… en serio… han sido días demasiado perfectos (desde el viernes hasta ahora), pero en vez de eso, sonrío… y aplaudo cual cabra chica… y es que tener 21 no garantiza ser madura… No, no, no… pero tampoco busco eso… creo no buscar nada en este momento, de hecho (además de terminar bien este año en la U), pues lo que quería o lo encontré o me encontró (pruebe con Google, resulta xD hahaha)… ¿que qué pasará después? ¿Mañana? ¿Pasado mañana? ¿El próximo mes? …no importa, la vida no es para estar trazando líneas sinsentido hacia el futuro… sólo me dedicaré a disfrutar… este es un buen momento…

Si muriese hoy, moriría feliz (aunque demás está decir que morir hoy NO es mi idea).

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jueves 1 de mayo de 2008

El listado es enorme.

Dijiste que podrías mirarme por años sin aburrirte de lo que ves… y la forma en la que me miras en este momento no hace más que confirmármelo.

- Hay un listado enorme de cosas que quiero que hagamos juntos –dices enfáticamente, para que no me quepa la menor duda de que el catálogo es realmente largo.
- ¿Y en la lista aparece el besarnos? –digo, casi haciendo una propuesta y mi ceja izquierda se levanta automáticamente.
- Ehhh… sí…
- Podríamos empezar por eso… ¿no crees?

Y siento que podría besarte por horas… podría besarte sin siquiera abrir los ojos y sabría que eres tú, no me demoraría más que unas fracciones de segundo en reconocer tu sabor, la textura de tus labios, la disposición de tu boca y el sinnúmero de invitaciones sugerentes que tiende tu lengua, mientras una de tus manos se empeña en acariciar mi cara y la otra me sostiene por la cintura, como tratando de impedir mi partida… como si pudiera siquiera pasárseme por la cabeza el renunciar a ti…

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