De tanto escuchar una canción y hablar de sus posibles usos, terminé soñando con ella… yo siempre sueño las cosas que pienso y pienso las cosas que sueño… quisiera que el pensamiento estuviese más conectado con otras cosas, de cualquier modo… pero eso no viene al caso…
Este año he soñado tres veces que me muero y no podría decir que alguna ha sido agradable… morir en los brazos de mi hermano Julio, verlo llorar destrozado y no poder hacer nada al respecto fue feo… había sangre y lágrimas… y el aire era pesado… Recuerdo que desperté llorando y quería hablar con mi hermano…
La otra noche volví a soñar que moría, claro que esta vez no presenciaba mi muerte… sino sólo el funeral. El jueves, pre-celebración privada del cumpleaños de la Feña, cuando iba en la micro a juntarme con la Nati para comprar la torta y las velas destellantes, decidí cual era la canción que quería que pusiesen en mi funeral… decisión rara, claro está… a mi no me gusta mucho pensar en la muerte cuando me siento feliz… pero en el momento me pareció todo muy coherente. Mientras me paseaba por el supermercado con la Nati, se lo comenté y le dije que ella tenía que encargarse de que esa canción sonase… lo tomamos casi como un chiste… hablamos de que ella quería que pusiesen salsa… pensamos en temas poco adecuados para un funeral y pagamos la torta… el contexto hacía imposible tomar en serio algo así…
Al otro día en la madrugada, post-carrete, post-ronconjugodepiña, post-caminatabajolalluvia, tuve el sueñito ese… la escena del funeral era todo lo linda que puede ser una escena así, estaba toda la gente que quiero… no con su mejor cara, claro… se veían afectados… sonaba la canción… sonaba una versión hecha especialmente para mi. “Qué bonito gesto”, decía el Martín… la Nati le decía que yo había pedido esa canción. La gente lloraba… la gente que más me importa en el mundo lloraba. Lloraban, de cierta forma, por mi culpa… y eso me hacía sentir jodidamente mal… el sueño me cagó la onda, debo reconocerlo… he estado pensando en muchas más cosas de las que debería, quizás porque todo en mi cabeza está relacionado, sueños y pensamientos como si fuesen hermanos…
La otra vez alguien me habló de que el ser humano es incapaz de mantener su felicidad, porque no está preparado para ser feliz… y cada vez que lo es ésta termina con un auto-sabotaje, si es que no termina antes… recuerdo que una vez escribí que desde pequeña sentía un miedo incontrolable e irracional hacia mi misma porque sabía que era la única persona capaz de arruinar mi vida completamente… pensé que había superado eso, pero creo que no… sé que potencialmente sigo siendo mi causal de final trágico y mi homicida. No sé porque creo que en ese sueño había muerto por mi culpa… estoy casi segura, la sensación general apuntaba a que me había suicidado… como si no hubiese podido lidiar con el hecho de ser realmente feliz…
De alguna manera todo está relacionado… pues si no me sintiese feliz no tendría miedo a morir… más bien no me importaría… talvez no me suicidaría, pero no me importaría dejar de existir… Creo que esto es como una mezcla entre ser ansiosa, perfeccionista y contradictoria… no quiero morir si no he logrado nada, no quiero morir mientras haya gente que me quiera, no quiero morir… pero si muero, quiero que suene esa canción… creo que lo he decidido… si muero, quiero que mi funeral sea así, quiero que esté toda la gente a la que quiero y no les pediría jamás que no lloren, porque termina siendo una reacción natural… si alguien a quien quiero se muere, sufriré y lloraré obviamente… es una estupidez pedir que a uno no lo lloren…
De cualquier manera creo que sería sano dejar de pensar en la muerte y dejar de escuchar la canción en cuestión… terminaré cansándome de ella y de mi… y querré perderme y escapar de mi misma… de mi… y sólo de mi, porque jamás querría escapar de ustedes. Pero como dije… es sano dejar de pensar en esto… prometo dejar de escuchar la canción al terminar de escribir la entrada y poner La Casa Azul y sentirme feliz… prometo dejar de escribir weas emo (tengo hace mucho una entrada pendiente con mis anécdotas trabajando como promotora y aún no la escribo), dejar de sentirme emo y parecer pseudo-depresiva… porque estoy más feliz que la cresta y lo sé… y lo siento… y por más cagada de onda que me haya dejado el sueño, era sólo un sueño y tengo que dejar de tratar de interpretarlo o de darle vueltas al asunto, pues en el fondo sé que es sólo una tontera.
Quiero y me quieren, amo y me aman… terminé bien un semestre re cabrón en la U y ahora estoy disfrutando mis pseudo-vacaciones, tendré Seminario de Lingüística el próximo semestre y me siento grande y emocionada por esto… Estoy bien a todas luces, soy una persona feliz, no tengo ninguna enfermedad rara en este momento (espero), y la mononucleosis se fue el año pasado para no volver nunca jamás… Siento que comprendo la palabra plenitud como no lo hice nunca antes y no quiero tener miedo, quiero disfrutar, quiero controlar mi voluntad y ponerla del lado de mi felicidad, quiero sentir que soy una mejor persona ahora, pero no quiero cambiar… y no quiero tener miedo de la felicidad que siento en este instante, quiero estar consciente de que por más que pueda auto-sabotearla, no lo haré, quiero no tenerle miedo a la muerte, aún sabiendo que es ineludible… después de todo, aprendí a liberarme del tiempo como factor…
…Y quiero que sepas (si… tú) lo siguiente: “I’m glad I didn’t die before I met you”
Este año he soñado tres veces que me muero y no podría decir que alguna ha sido agradable… morir en los brazos de mi hermano Julio, verlo llorar destrozado y no poder hacer nada al respecto fue feo… había sangre y lágrimas… y el aire era pesado… Recuerdo que desperté llorando y quería hablar con mi hermano…
La otra noche volví a soñar que moría, claro que esta vez no presenciaba mi muerte… sino sólo el funeral. El jueves, pre-celebración privada del cumpleaños de la Feña, cuando iba en la micro a juntarme con la Nati para comprar la torta y las velas destellantes, decidí cual era la canción que quería que pusiesen en mi funeral… decisión rara, claro está… a mi no me gusta mucho pensar en la muerte cuando me siento feliz… pero en el momento me pareció todo muy coherente. Mientras me paseaba por el supermercado con la Nati, se lo comenté y le dije que ella tenía que encargarse de que esa canción sonase… lo tomamos casi como un chiste… hablamos de que ella quería que pusiesen salsa… pensamos en temas poco adecuados para un funeral y pagamos la torta… el contexto hacía imposible tomar en serio algo así…
Al otro día en la madrugada, post-carrete, post-ronconjugodepiña, post-caminatabajolalluvia, tuve el sueñito ese… la escena del funeral era todo lo linda que puede ser una escena así, estaba toda la gente que quiero… no con su mejor cara, claro… se veían afectados… sonaba la canción… sonaba una versión hecha especialmente para mi. “Qué bonito gesto”, decía el Martín… la Nati le decía que yo había pedido esa canción. La gente lloraba… la gente que más me importa en el mundo lloraba. Lloraban, de cierta forma, por mi culpa… y eso me hacía sentir jodidamente mal… el sueño me cagó la onda, debo reconocerlo… he estado pensando en muchas más cosas de las que debería, quizás porque todo en mi cabeza está relacionado, sueños y pensamientos como si fuesen hermanos…
La otra vez alguien me habló de que el ser humano es incapaz de mantener su felicidad, porque no está preparado para ser feliz… y cada vez que lo es ésta termina con un auto-sabotaje, si es que no termina antes… recuerdo que una vez escribí que desde pequeña sentía un miedo incontrolable e irracional hacia mi misma porque sabía que era la única persona capaz de arruinar mi vida completamente… pensé que había superado eso, pero creo que no… sé que potencialmente sigo siendo mi causal de final trágico y mi homicida. No sé porque creo que en ese sueño había muerto por mi culpa… estoy casi segura, la sensación general apuntaba a que me había suicidado… como si no hubiese podido lidiar con el hecho de ser realmente feliz…
De alguna manera todo está relacionado… pues si no me sintiese feliz no tendría miedo a morir… más bien no me importaría… talvez no me suicidaría, pero no me importaría dejar de existir… Creo que esto es como una mezcla entre ser ansiosa, perfeccionista y contradictoria… no quiero morir si no he logrado nada, no quiero morir mientras haya gente que me quiera, no quiero morir… pero si muero, quiero que suene esa canción… creo que lo he decidido… si muero, quiero que mi funeral sea así, quiero que esté toda la gente a la que quiero y no les pediría jamás que no lloren, porque termina siendo una reacción natural… si alguien a quien quiero se muere, sufriré y lloraré obviamente… es una estupidez pedir que a uno no lo lloren…
De cualquier manera creo que sería sano dejar de pensar en la muerte y dejar de escuchar la canción en cuestión… terminaré cansándome de ella y de mi… y querré perderme y escapar de mi misma… de mi… y sólo de mi, porque jamás querría escapar de ustedes. Pero como dije… es sano dejar de pensar en esto… prometo dejar de escuchar la canción al terminar de escribir la entrada y poner La Casa Azul y sentirme feliz… prometo dejar de escribir weas emo (tengo hace mucho una entrada pendiente con mis anécdotas trabajando como promotora y aún no la escribo), dejar de sentirme emo y parecer pseudo-depresiva… porque estoy más feliz que la cresta y lo sé… y lo siento… y por más cagada de onda que me haya dejado el sueño, era sólo un sueño y tengo que dejar de tratar de interpretarlo o de darle vueltas al asunto, pues en el fondo sé que es sólo una tontera.
Quiero y me quieren, amo y me aman… terminé bien un semestre re cabrón en la U y ahora estoy disfrutando mis pseudo-vacaciones, tendré Seminario de Lingüística el próximo semestre y me siento grande y emocionada por esto… Estoy bien a todas luces, soy una persona feliz, no tengo ninguna enfermedad rara en este momento (espero), y la mononucleosis se fue el año pasado para no volver nunca jamás… Siento que comprendo la palabra plenitud como no lo hice nunca antes y no quiero tener miedo, quiero disfrutar, quiero controlar mi voluntad y ponerla del lado de mi felicidad, quiero sentir que soy una mejor persona ahora, pero no quiero cambiar… y no quiero tener miedo de la felicidad que siento en este instante, quiero estar consciente de que por más que pueda auto-sabotearla, no lo haré, quiero no tenerle miedo a la muerte, aún sabiendo que es ineludible… después de todo, aprendí a liberarme del tiempo como factor…
…Y quiero que sepas (si… tú) lo siguiente: “I’m glad I didn’t die before I met you”
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