La Navidad, como todas las fiestas no es pura felicidad… o al menos así me pasa desde el año pasado, quizás el haber dejado de ser teenager y pasar a ser veinteañera trajo consigo el que esta fecha me ponga media melancólica.
No recuerdo que pasó el año pasado, quizás sólo fue el hecho de que me hubiese gustado permanecer más tiempo en Lican Ray, quizás el saber que a pesar de haber pasado todos los ramos, no había dado lo mejor de mi en la U, la mononucleosis… en fin, tonteras no más, lo sé… el año pasado la navidad no me golpeó tan fuerte.
Respecto a este año, creo tener más motivos, o al menos tenerlos más claros; el colapso de fin de año, el post-stress, el que esta fecha casi se haya convertido en un día de mierda para mí, el no haber tenido ganas ni dinero para comprar regalos y otras cosas que prefiero no nombrar… después de todo éste sigue siendo un espacio público, aunque no tenga tantas visitas como antes (debido principalmente a que no lo actualizo regularmente hace mucho, supongo)
Creo que en el fondo, sé que la llegada de fin de año me da un poco de miedo... a pesar de eso, quiero sacar cuentas alegres, puedo… objetivamente puedo… pero supongo que también puedo comportarme como una nena de vez en cuando y permitirme sufrir por nada. Sin embargo, la sensatez que guardo en algún lugar de mi cabeza, me dice que tengo que dejar de pensar weas y dedicarme a disfrutar. Después de todo… como dice Visa: “La vida es ahora” ...y en Navidad, nada mejor que hacerle caso a una tarjeta de crédito… las estadísticas me avalan.

